En la dulce madrugada las armónicas no suenan.

 Las monedas ya no descansan en un gorro sobre la acera.

 ya no hay ojos vidriosos, ni lenguas extranjeras.

 solo hay silencio en la noche, 

ya no existe la pena.

 La luz se fue hace rato y el frío no espera.

 Conviven los ahorros con las noches en vela.

 Se despide de la luna, 

lo arropan las estrellas,

 ya se fueron los juiciosos que tratan de obviar su existencia.

 Duermen en el calor de sus egos y el frío de sus neveras llenas.

 Recuerdo una vieja canción que hablaba de la pobreza,

 recuerdo en su cara el dolor,

 y a la vez una sonrisa traviesa,

 porque él prefiere una charla de amigo 

a esas malditas monedas,

que le obligan a sentirse menos que aquellos que las manejan. 

Él, solo es una buena persona, 

que no tiene culpa,

 pero tampoco le queda fuerza. 

– Raúl Villaseca

Un comentario sobre “Voces calladas, miradas intensas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s